“Vivo las 24 horas pensando en la cocina”

-En diciembre cumplís 17 años en la televisión, ¿qué te impulsa a continuar en la pantalla chica?
Llega esta época y digo: “es mi último año en televisión, voy a hacer algo que me quite menos tiempo”. Pero vuelvo a decirme: “voy a hacer nomás en vivo porque cómo voy a perder esa energía que todos los días me transmite la gente”. Y es que me acuerdo de “la doña” [como llama a su televidente], de la alegría que me da todas las mañanas recibir su contacto telefónico, así como trabajar y enseñarle en vivo.

-¿Qué es lo que más te gusta de la comida paraguaya?
Todo. Si bien estudié en Francia, mis técnicas son francesas y hago algunos platos con salsas medio elaboradas, estoy cada vez más involucrado con la cocina paraguaya. En estos últimos años estuve tratando de revalorizar los platos tradicionales. Por ejemplo, estoy haciendo en mi restaurante una Ñembo tortita de mbeju rellena
de siete quesos con unos brotes, que es muy buena. También preparo pajagua, que en vez del clásico de carne, lleva cordero o langostinos. Además, tengo Mandi’o chyryry y So’o ku’i estofado. Otro plato es el Asado a la olla con cuatro cocciones diferentes; lo puse en el menú como “único en el mundo” porque realmente lo es. Todas las recetas que hacemos en Tierra Colorada son únicas, o las comes acá o no las comes en ningún otro lado, y si las comés en otro lado es porque me copiaron. Son platos míos, son como mis hijos.

-¿Qué te inspira en la creación de estos platos?
El día a día, la imaginación, la creatividad. Esta es una profesión en la que tenés que crear y pensar. No es agarrar un libro y elegir de ahí nomás, porque hoy en día hay tanta información, en la computadora y en el celular… hay recetas de todas partes. Entonces yo prefiero crear platos de mi vida cotidiana. Lo hago todo el tiempo. A veces cuando ya estoy acostado, antes de dormir, me viene una idea. Vivo las 24 horas pensando en la cocina, así es más fácil crear platos.

– ¿Tus hijos están interesados en la cocina?
Al varón (Franco, 13 años) le gusta un poco. Mi nena, Pilar, que tiene 11 años, es un poquito más fina, más delicada. Hay veces que me ayuda a revolver algo, pero no quiere ensuciarse. Franco es más arriero, agarra el cuchillo y es medio peligroso eso, pero hace años que ya entra a la cocina. Hoy ya es bastante ágil, inclusive le discute a mis cocineros: “esto está mal hecho”, les dice (risas). Ojalá que les guste porque esto
(el restaurante) es para ellos.

Sabores típicos

Nació en Uruguay, pero sus 35 años en Paraguay le permiten definirse como un hombre “más paraguayo que uruguayo, en todo sentido”, dice. “Valoro lo que hicieron los indígenas y nuestras antiguas doñas, las creadoras de la sopa, el chipa guasu, el chipa y el mbeju. Como nuestra cocina no hay otra, es única en el mundo y muy diferente
de la regional uruguaya, la argentina o la peruana”.
Según Rodolfo, los chefs y cocineros necesitan revalorizar los sabores típicos, pero a su vez no olvida que el Estado debería promocionar a la cocina paraguaya para que sea atractiva para el turismo. “Las personas tienen que venir a disfrutar de un chipa caliente, un mbeju o una rica sopa. Hay que darle a conocer al mundo la cocina
paraguaya”.