“Soy muy maniático dentro de mi cocina”

¿Cuál fue tu primer plato?
Una especie de fondue francés elaborado con una lata de leche en polvo y unos pedacitos de carne. Tenía un poquito de sal, un poquito de mayonesa y un poquito de ketchup. Estaba con mi hermana debajo de un árbol en la quinta, así comenzamos.
¿Qué es lo que más te gusta cocinar?
Me gustan mucho las salsas tradicionales: el pesto, la putanesca, la carbonara y la matric- ciana. Es más, me jacto de ser un fiel seguidor de la costumbre original italiana. Estoy en la búsqueda constante de lo más básico de la salsa; me gusta mostrarle a la gente cómo era en su origen y cómo es hoy en día. Además, si me falta algún condimento prefiero no hacerla.
¿Cómo te describirías en la cocina?
Me considero una persona que encontró ahí su paz, el respeto por sí mismo y por quienes le acompañan. Una persona que busca constantemente la utopía de la excelencia, que considerando las pocas herramientas que hay a disposición, busca mejorar todos los días.
Soy muy maniático dentro de mi cocina, yo sé y lucho contra eso porque la gente que trabaja conmigo me tiene que tolerar todos los días, igual que yo les tolero a ellos. Sin embargo, creo que el trabajo de ellos es más fuerte que el mío (risas).
¿Cuál es tu sueño?
Me encantaría poder abrir, alguna vez, un restaurante afuera de Paraguay. Un lugar que tenga como base el restaurante de Asunción, y que la gente diga: “me fui a comer a ese restaurante que es una sucursal del que está en Asunción del Paraguay”. Me encantaría escuchar eso alguna vez. Creo que estamos en condiciones de demostrar en otras partes del mundo la cocina que hacemos en nuestro país.